viernes, 17 de octubre de 2014

CLARÍN - UN EX TEMPERLEY EN EUROPA - 16/10/14

Gastón Folgar, un "Celeste" suelto en Andorra

Querido Ascenso
El arquero formado en las inferiores de Temperley ataja en Extremenya en el ascenso de Andorra. Comparte el equipo con su hermano Nicolás.



El Principado de Andorra, pequeño país soberano europeo de 468 km2 y una población de 76.000 habitantes, es otro rincón del planeta redondo del fútbol donde pueden encontrarse argentinos. En Union Esportiva Extremenya, club fundado en 1998 y participante del torneo de Segunda División, juegan los hermanos Gastón y Nicolás Folgar. Empujados por una de las tantas crisis de los últimos tiempos emigraron, junto con sus padres, a España cuando Gastón, entonces de 17 años, asomaba como una promesa de Temperley.
¿Cómo continuó la historia? "En España jugué 6 meses en un club de la Tercera Regional, pero al no adaptarnos nos volvimos a Argentina. Enseguida yo acepté una propuesta de un primo para trabajar durante una temporada de invierno en Andorra. Obvio que al toque empecé a investigar su Liga y busqué club; fiché en F.C. Encamp y allí jugué casi tres años para luego pasar al equipo donde ya llevo casi seis años jugando, el U.E. Extremenya", le cuenta Gastón Andrés Folgar aClarín.
La carrera futbolística de Folgar arrancó en las inferiores del "Gasolero". No sólo vistió la camiseta del club del Sur del Gran Buenos Aires, sino que además un sentimiento muy fuerte lo vincula al club. "Mi amor por Temperley es tan grande que mi hija se llama Celeste. Mi abuelo Toto me transmitió una gran pasión por este club, me acuerdo que me llevó a todas las canchas en aquella campaña del ascenso en 1998. Temperley me puede... ja, ja", cuenta el arquero.
Y explica: "Extremenya ha pasado por todo, durante tres años nos quedamos a las puertas del ascenso. El torneo otorga un pase a Primera, el ganador del playoff, y una Promoción, con el anteúltimo de Primera. En los últimos tiempos venimos de menor a mayor. No somos profesionales, nos dan ropa y algún premio, lo que hacemos es todo por amor a la redonda. El entrenador trabaja sólo, se desloma para conseguir fichajes y por que nos den mejores cosas. Todos trabajamos y muchas veces tenemos que pedir por favor que nos cambien el horario de trabajo, a algún jugador lo perdemos porque no le aceptan ese pedido". Folgar trabaja como recepcionista en un hotel y hace poco se recibió de director técnico de divisiones inferiores.
Sobre el apoyo del público, el arquero, de 29 años y casado con Alejandra, responde que "el deporte nacional en Andorra es el esqui". En ese sentido, detalla: "En invierno, a veces, nos toca jugar con nieve y temperaturas bajísimas; eso a la afición digamos que no la favorece, pero en mi equipo no nos podemos quejar. Nuestras famlias, en especial la mía, son fieles seguidoras, y así tenemos un poco más de gente en las tribunas".
Folgar no sólo se dedica a custodiar el arco de Extremanya; el pasado fin de semana fue verdugo de un colega rival: "La verdad es que no soy de patear penales, más que nada porque tenemos buenos pateadores. Yo soy como la quinta opción. Pero en ese partido se dio la curiosidad de que ganábamos muy cómodo y el entrenador fue un poco permisivo, me dejó ejecutar un tiro libre en la puerta del área y metí el gol. Lo que sí tienen claro es que soy muy pasional, y en más de una ocasión si estamos perdiendo subo a buscar el cabezazo".

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